Contaminación lumínica

Imagen tomadas desde el Observatorio MPC J79, en Águilas
La Contaminación Lumínica en la Agrupación Astronómica de la Región de Murcia
Autor: Francisco J, Montalbán Rodrígurez
Antecedentes
:
Cuando se fundó la Agrupación Astronómica de la Región Murciana (así llamada por entonces, en 1982 ), los socios que deseaban observar con sus telescopios portátiles se reunían en un punto de la capital y salían fuera del casco urbano en busca de una mayor oscuridad. Aún no se había acuñado el término Contaminación Lumínica para designar el fenómeno por el cual la observación astronómica desde el centro de cualquier ciudad se hace prácticamente inviable.
Pasados unos años, y con la incorporación de nuevos socios, entre los cuales algunos se dedicaban principalmente a la astrofotografía, se fue tomando mayor conciencia del problema, ya que, entre otros elementos, estaba quedando constancia gráfica de ese gran halo rojizo o amarillento que corona la mayoría de cualquier población, independientemente de su tamaño.
Entonces, en una reorganización de la Junta Directiva, se decidió crear distintas áreas de gestión y adjudicarlas a aquellos socios que se sentían más afines a las mismas. La novedad fue que se creó un área nueva, que se denominó Cielo Oscuro, y que estaba enfocada a estudiar el problema, informar al resto de los socios y proyectar actividades cuya finalidad fuese erradicar, o en su defecto, aminorar el incesante crecimiento de la Contaminación Lumínica en nuestra región.
En un principio los encargados de este área se dedicaron a recopilar toda la información posible a través de revistas, libros y, sobre todo, por Internet. La cruzada en pos de un cielo oscuro se había abierto en varios frentes. En el foro internacional, había países que estaban muy concienciados con el problema y habían comenzado a tomar ciertas medidas para su contención. En España, nos encontramos con la singular estrategia que se había seguido en las Islas Canarias, como enclave de observación astronómica profesional e internacional, donde se consiguió crear una ley para la protección del cielo de Canarias, gracias a la cual, se modificaron gran parte de los alumbrados públicos y se establecieron normativas severas para las nuevas instalaciones. Esta revolución en el alumbrado se llevó a cabo especialmente en las dos islas que albergaban la mayoría de los observatorios internacionales.
Con este precedente, en la península
se comenzó a pedir a las distintas administraciones, locales, regionales
y autonómicas, un tratamiento racional en cuanto a los alumbrados
exteriores se refería. Lograron algunos éxitos determinados astrónomos
aficionados en algunas localidades de Cataluña, lo que dio pie,
pasados algunos años a que se aprobase, por el parlamento de esta
comunidad autónoma, la primera ley de protección del medio nocturno en
un territorio que no era sede de observatorios profesionales.
El ejemplo cundió y, aunque lentamente, se fueron publicando numerosas ordenanzas municipales sobre alumbrado público y en algunas comunidades autónomas se han ido aprobando en los últimos años leyes de rango autonómico con mayor o menor éxito en su desarrollo y aplicación.
En los últimos tiempos, la concienciación sobre el problema de la Contaminación Lumínica ha ido creciendo al compás del advenimiento imparable del calentamiento global por culpa de las emisiones de gases de efecto invernadero y el aumento de las tasas de producción de CO2 y su expulsión a la atmósfera.
La Contaminación Lumínica en la AARM
Dentro de la Agrupación Astronómica de la Región de Murcia ha habido varios socios que han llevado a cabo un labor sistemática durante años en el ámbito particular de sus localidades de residencia.
La tarea de explicar el concepto y las consecuencias de la Contaminación Lumínica en cada municipio es un trabajo arduo, ingrato y, a menudo, peligroso; se corre el peligro, en función de la insistencia del individuo, de que las autoridades lleguen a identificarlo a uno como “ el loco de las farolas “, pero al final, puede merecer la pena. Si se consigue, por ejemplo, que se cambien las 250 farolas tipo globo de un paseo marítimo por otras que ya no dejan escapar el flujo luminoso hacia el cielo, se puede dar por válido todo el esfuerzo. Y ante todo, queda entre las autoridades la sensación de que alguien les vigila y controla cualquier actuación referente al alumbrado público que se haga o incluso se proyecte. Siempre habrá alguien que piense que todas las luminarias y las lámparas no son iguales. Conseguir que en un pleno municipal se presente una moción exclusivamente centrada en la Contaminación Lumínica es como clavar una pica en Flandes.
No se puede ganar la guerra de un solo golpe, pero sí se pueden ir ganando pequeñas batallas, algo que puede ir sembrando la semilla de un éxito futuro. Pero no podemos tener la plena seguridad de que un día, por sorpresa, no nos encontremos en una calle una serie de luminarias de diseño, carísimas, y que dan un magnífico haz de luz hacia el cenit, en tanto que bajo las mismas una sombra impida leer un periódico. Son las piedras del camino, este camino largo y tortuoso que surcamos los que queremos reducir el alarmante incremento de la Contaminación Lumínica en nuestra sociedad.
Una de las labores más importantes desarrolladas por la Agrupación en este campo ha sido el de la divulgación. Se ha intentado, cada vez que por uno u otro motivo, hemos sido noticia en la prensa regional, hacer un encendido alegato en pos de un cielo oscuro, haciendo especial hincapié en el resultado, tangible, en la faceta económica, que supondría llevar a cabo una política racional en el gasto eléctrico que produce el alumbrado público.
Se han realizado programas monográficos tanto en televisiones y radios locales como autonómicas, con gran difusión y repercusión social. En nuestro stand en la Semana de la Ciencia y la Tecnología que se celebra cada otoño, aprovechamos para explicar el concepto, las consecuencias, y las formas de remediar este fenómeno, no sólo mediante charlas a grupos, reparto de dípticos, sino mediante una maqueta realizada por uno de nuestros socios que ilustra eficazmente las diferencias entre un alumbrado correcto y otro que no lo es. Asimismo, en las innumerables visitas guiadas que la Agrupación realiza con los ciudadanos interesados en la Astronomía a los diferentes observatorios que gestiona, se aprovecha para demostrar la diferencia entre observar a simple vista el cielo desde el centro de la ciudad y hacerlo desde una zona sin Contaminación Lumínica. La sorpresa y admiración de los visitantes no deja lugar a dudas sobre lo impactante de esta diferencia, y suelen quedar muy concienciados.
Otro flanco no menos
importante es el de la Administración Autónoma. En los últimos años
se han llevado a cabo varias reuniones del máximo nivel para
explicar a las autoridades lo problemas que acarrea la polución
lumínica de nuestras ciudades y sus posibles soluciones. Fruto de
estas entrevistas ha sido la colaboración más cercana entre los
técnicos de las instituciones y nuestra Agrupación. Hace unos días ( 2
de Junio de 2008 ) ha aparecido, con motivo del día mundial del
Medio Ambiente, el anuncio en primera página, con amplio desarrollo en
el interior, de la inminente aprobación de una ley contra la
Contaminación Lumínica, cuya previsión es que entre en vigor antes de
final de 2008. Cuando llegue ese momento, podremos decir que los años
de lucha sorda, de sinsabores, de desencuentros, de predicar en
desierto, habrá merecido la pena.
Pero no por ello, vamos a bajar la guardia, ya que queda aún mucho trabajo por hacer.